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Posts Tagged ‘viviendas en contenedores maritimos’

Construir un garaje a partir de un contenedor es bastante simple. Si le alcanza con una sola área de estacionamiento y un espacio limitado para salir del automóvil, un contenedor de 20 pies será suficiente. Tampoco tiene que hacer ningún ajuste especial, sólo necesita una plataforma para que pueda conducir en ella. Sin embargo, también hay soluciones mucho más cómodas como la que se muestra a continuación para dos coches, construida con dos contenedores de cuarenta pies.

Un garaje a partir de un contenedor

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Common Ground es el primer y mayor complejo comercial del mundo construido a base de contenedores de mercancías. Situado en Seúl, en su construcción se han usado 200 contenedores, redefiniendo así los convencionalismos de las plataformas de venta al por menor. El complejo cuenta con dos edificios, el Street Market y el Market Hall, ambos diseñados en base a la arquitectura de containers (puedes ver más sobre este tipo de construcciones en http://www.contenhouse.com), pero con características diferentes. Los contenedores del Street Market están dispuestos de modo sobresaliente, destacando los módulos individuales y consiguiendo un mayor impacto exterior para atraer la atención de los transeúntes. Por su parte, el Market Hall está construido a base de grandes módulos de 12 metros que se utilizan como cabinas de compras independientes. El uso de módulos del mismo tamaño que el vestíbulo ha facilitado la creación de un área de terraza descubierta en la parte superior.

Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017

Desafío arquitectónico

La construcción de esta gran plataforma comercial de 5.300 metros cuadrados supuso todo un desafío arquitectónico para el estudio responsable del proyecto, Urbantainer. La arquitectura a gran escala a base de contenedores es habitual en proyectos más reducidos, por lo que probar su viabilidad económica y práctica a gran escala fue desde el principio el principal objetivo. Por otra parte, desde el estudio se quiso demostrar que las percepciones normalmente asociadas a este tipo de construcciones estaban distorsionadas: “La percepción pública de los contamines —hasta la apertura de Common Ground— era negativa, asociados siempre a estructura temporales provisionales y, normalmente, construidas sin permisos, poca seguridad contra incendios o incluso como casas para gente con pocos recursos. El desafío consistía no sólo en crear una imagen de marca positiva, sino también en demostrar que esas percepciones eran inexactas”, comentan los responsables.

Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017

Diseño integrado y cultura callejera

El trabajo entre especialistas de diferentes ámbitos ha hecho posible la fusión entre el diseño del espacio y el concepto de marca. Partiendo del lema Creative Connection, toda la estructura se ha proyectado como un gran espacio abierto permite la existencia de escenarios de uso multifuncional, facilitando la conexión de personas con personas, marcas con personas y marcas con marcas. De esta forma, el estudio sienta las bases de un programa cultural basado en el intercambio y en un modo de entender la cultura callejera. Por otro lado, desde un punto de vista de diseño estructural, y para mantenerse fieles a esa transmisión de la cultura callejera, se han dejado al descubierto determinados elementos de la construcción modular como las vigas y las zonas de unión entre los módulos, enfatizándolos como elementos importantes del diseño interior. Todas las áreas están abiertas para eventos culturales, creando así un espacio en el que los visitantes no sólo consumen, sino que participan activamente.

Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017

Estructuras móviles, económicas y beneficiosas medioambientalmente

La forma en que los módulos están diseñados permite su reutilización una vez son desinstalados, facilitando así la creación de nuevos modelos de negocio: “La tierra puede ser alquilada por un tiempo limitado, sin tener que ser comprada, de modo que se reducen drásticamente los costes. Además, esto también significa menos riesgo, facilitando así la posibilidad de probar conceptos nuevos”, defienden desde el estudio. La construcción modular prefabricada, comparada con los métodos habituales de construcción, cuenta también con algunos beneficios medioambientales: ahorra un 50% de tiempo, un 15% de costes y reduce las emisiones de CO2 en un 60%, además de permitir el reciclaje de los contenedores.

Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017
Common Ground, Urbantainer, 2017

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El edificio que se construirá junto a Glòries.

Los pisos prefabricados del gobierno municipal barcelonés para personas vulnerables hechos con contenedores marítimos reciclados van con retraso, pero cogen al fin carrerilla. Cuando el Ayuntamiento los presentó en 2018, prometió más de 90 ese mismo año, divididos en tres edificios, pero desde entonces, solo se ha construido un bloque en Ciutat Vella, con 12 viviendas. La concejala de Vivienda y Rehabilitación, Lucía Martín, ha atribuido este martes la demora a “dificultades para encontrar empresas preparadas” para un proyecto tan “innovador”, pero ha anunciado que finalmente las otras dos edificaciones prometidas en 2018 serán una realidad en dos años. Entonces Barcelona tendrá 94 pisos de este tipo, casi siete veces más que ahora.

Uno de los bloques se situará en Sant Martí, tendrá 42 viviendas y estará terminado a principios de este año. El otro, en Sants, contará con 40 pisos y se prevé acabarlo a principios de 2023. https://027d382cc534ae5ae17ac663652cba7a.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-37/html/container.html?n=0

Las viviendas alojarán temporalmente, antes de que se les adjudique un hogar definitivo, a ciudadanos en situación de emergencia habitacional, jóvenes y familias monoparentales. De esta temporalidad viene su nombre oficial, Alojamientos de Proximidad Provisionales (Aprop). Tendrán capacidad para unas 200 personas y costarán 10 millones de euros.

El edificio de Sant Martí, cuya construcción ya se ha adjudicado, se levantará en un solar entre los números 33 y 41 de la calle Bolívia, junto a la plaza de las Glòries. Se comenzará a construir antes del verano, supondrá una inversión de cuatro millones de euros y dispondrá de 42 alojamientos. De estos, 35 tendrán 52,7 metros cuadrados y dos dormitorios, y el resto, 25,8 y un dormitorio, lo que se traduce en una capacidad para unas 110 personas. La mitad de los pisos serán para familias a la espera de viviendas de la Mesa de Emergencia y el otro 50% se destinará a jóvenes.

En cuanto al edificio de Sants, Martín ha señalado que este martes se ha conocido el proyecto arquitectónico ganador, después de que el Ayuntamiento recibiera 26 propuestas. Se empezará a construir en el segundo trimestre de 2022 en el barrio de La Bordeta, en la avenida Carrilet, entre Riera Blanca y Badal, y supondrá una inversión de 6.750.000 euros. Si el coste es más elevado que el que tendrá el de Sant Martí, ha explicado la concejala, es por las “dificultades técnicas” que comporta adecuar el solar donde se levantará. Una imagen virtual del interior de los pisos de Sants.Una imagen virtual del interior de los pisos de Sants.AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

El bloque tendrá 24 pisos de dos dormitorios (56 m2) y 16 de uno (44 m2), y podrán vivir en él unas 90 personas. El 50% de las viviendas serán para ciudadanos en situación de emergencia habitacional y el otro 50%, para familias monoparentales.

Martín ha apuntado que estas últimas y los jóvenes que se alojen en el edificio junto a Glòries “nunca pagarán de alquiler más del 30% de los ingresos de la unidad familiar”. Para las personas a la espera de un piso de la Mesa de Emergencia, el coste variará en función de su situación.

Por otro lado, la concejala ha destacado algunas de las ventajas de este tipo de bloques prefabricados. Entre ellas está que el tiempo de trámites y construcción para hacerlos realidad es mucho menor que el de los tradicionales, que puede ser de entre seis y siete años. También que se reduce el impacto medioambiental y acústico de las obras.

Como contrapartida, señaló la alcaldesa, Ada Colau, cuando se presentó el proyecto Aprop, “su vida es más corta” que la de los edificios de toda la vida –el Ayuntamiento prevé alquilar las viviendas por ciclos de seis años y que duren un mínimo de dos ciclos–.

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